miércoles, septiembre 22, 2010
El túnel de Cocoló, una propuesta vial para el desarrollo regional
El Puente, Honda, año 12, no 131, agosto 2010
Armando Moreno
La Ruta del Sol que va a unir a Bogotá con la Costa Atlántica será la columna vertebral que irá a desarrollar las regiones que van a quedar al lado y lado de dicha autopista. Tan así que ya está generando muchos proyectos alternativos como la autopista Caparrapí-Dindal. Gestión como esta por parte de sectores políticos y empresariales es la que no se ve en el norte del Tolima.
Por ejemplo, en Honda, algunos politiquillos sin ideas —y ciudadanos que se unen al coro— han visto la Ruta del Sol como si esta la fuera el apocalipsis. Con argumentos miserables se han atrevido a sugerir que si esta autopista se hace Honda se muere. No obstante, estos individuos no se han puesto a pensar que la Ruta del Sol es la oportunidad que tiene el norte del Tolima y el suroriente de Caldas para desarrollar sus regiones.
Jaime Vanegas Cantor, un ingeniero forestal que conoce con propiedad la región del norte del Tolima, ha señalado que ahora que se tiene a un hombre nacido en Manizales como es el ingeniero civil Germán Cardona —actual ministro de Vías y Transportes— valdría la pena que alcaldes, empresarios y fuerzas sociales, desempolvaran un viejo proyecto de los años 70 del siglo XX que consistía en unir a Cundinamarca con el norte del Tolima y el suroriente de Caldas, incluida Manizales. La propuesta en ese entonces era hacer una carretera con un túnel bajo el cerro de Cocoló —actual vereda de Guaduas (Cundinamarca) —.
Con la Ruta del Sol ya en ejecución, ha llegado la hora que políticos y empresarios en vez de llorar pongan de nuevo sobre el tapete el proyecto del túnel de Cocoló al gobierno nacional. En términos prácticos, si se llegará a concretar el túnel de Cocoló, este tramo uniría el peaje del Bicentenario —que queda entre Honda y Guaduas— con Guaduero que está en la Ruta del Sol. Este tramo que tiene una distancia aproximada de unos 14 kilómetros —y si se llegara a hacer el túnel que tendría aproximadamente 5 kilómetros— los beneficios de desarrollo regional serían inconmensurables. Veamos.
En beneficios de tiempos el trayecto Bogotá-Manizales se haría en 4 horas y media. Y los de Bogotá-Mariquita, o, Bogotá-Honda se haría aproximadamente entre 3 y 2 horas y media. Pero lo interesante de este proyecto es que además de Honda y Mariquita, entrarían a beneficiarse no sólo los municipios del norte del Tolima como Falán, Palocabildo, Villahermosa, Fresno, sino también los del suroriente de Caldas como Victoria, Manzanares, Pensilvania. Estos municipios del suroriente de Caldas se beneficiarían siempre y cuando se comience a jalonar la rectificación y pavimentación de la carretera Victoria-Mariquita. Un viejo proyecto que la pobreza mental de los alcaldes de turno del norte del Tolima han sido incapaces de gestionar. El problema con estos alcaldes de bajo perfil es que no tienen la menor idea qué significa el concepto de desarrollo.
Si el tiempo en recorrer los tramos es un punto a favor para echar a andar el túnel de Cocoló, ni se diga de los beneficios de carácter agroindustrial. Para nadie es un secreto que la región del norte del Tolima hace parte de la despensa agrícola de la capital del país. Pues de aquí se llevan hacia la capital frutas, panela, aguacates, plátanos, hortalizas, huevos, carnes de pollo y res, y un largo etcétera de nunca acabar. Con este proyecto además de repotenciarse el sector agropecuario atacaríamos el desempleo galopante que se está presentando en el sector rural, y de paso estaríamos contribuyendo a bajar los índices de delincuencia y matonería que se están dando porque la gente no encuentra fuentes de empleos.
Aunque la Ruta del Sol va a cumplir un papel estelar en la parte turística, pues muchos empresarios están ya pensando en promover el turismo cachaco y costeño, al norte del Tolima no le queda otra alternativa que pensar en cómo jalonar el turismo regional. Es muy posible que si las autoridades políticas y los empresarios hoteleros no se pellizcan en jalonar proyectos como el túnel de Cocoló el turismo en la región se vaya a pique. Pues sin el túnel de Cocoló, la Ruta del Sol será inalcanzable. La región quedaría aislada y consigo las consecuencias serían irreparables.
Pero con el túnel de Cocoló y la carretera Mariquita-Victoria la industria del turismo se incrementaría. Pues no solo se estaría pensando en el turismo de Bogotá, sino en toda la población del suroriente de Caldas ya que ellos por vivir en climas templados y fríos no piensan en Bogotá, sino en donde encontrar poblaciones con días bochornosos y calurosos. Y por qué no en pensar en traer costeños, pues ellos también sueñan con conocer el interior del país.
Pero las consecuencias de que de pronto la industria hotelera y turística se venga a pique solo podría remediarse si logramos conectar la región a la Ruta del Sol. Y para ello solo hay una alternativa que las fuerzas sociales, políticas y empresariales se unan en una sola voz y comiencen a gestionar la construcción del túnel de Cocoló.
Posdata: muchos hondanos se quejan de que su municipio se está quedando rezagado. Personalmente me niego a creer que ello es así. Honda tiene un potencial que pocos municipios de norte del Tolima lo tienen. El problema es que quienes están al frente de los destinos del municipio no saben cómo darle un agregado comercial y cultural a lo que tienen. Hace rato que los hondanos no eligen gente idónea. Van y votan pero no saben por quién. Claro está que Mariquita no se queda atrás.
Cómo desarrollar la industria hotelera
El Puente, Honda.
Hace varios meses decíamos en este mismo espacio, refiriéndonos a la industria cultural, la necesidad de que las alcaldías impulsaran este sector. Lo decíamos con ocasión del Bicentenario de Mutis. De ese entonces acá no ha pasado nada. La conclusión a que se puede llegar es que quienes llegan a la alcaldía, o no entienden de esto, o a quienes colocan en esas oficinas que llaman turismo y cultura no tienen idea para qué es ese cargo.
Los alcaldes no entienden que la industria cultural está amarrada a la industria hotelera y que ambas van cogidas de la mano. Pero en el norte del Tolima estas dos industrias van separadas, no dialogan. Este divorcio sucede porque si bien existe una oferta hotelera no existe una industria cultural. Y lo peor de todo es que las alcaldías se hacen las de la vista gorda.
Tan así que quienes sienten la necesidad de hacer turismo a clima caliente lo único que encuentran es una oferta hotelera solitaria y sin ningún aliciente cultural. Triste recordarle otra vez a los alcaldes y concejales que en vez de estar ladrándole a la luna todo el tiempo con proyectos que solo están en la mente de ellos, porque no se pellizcan y tratan de nombrar en esos cargos administrativos de turismo y cultura gente idónea y capaz para desarrollar este renglón.
No basta que se hagan reuniones con hoteleros para reactivar este sector, como las que se suceden en Honda, sino que es necesario que quien lidere esas reuniones sea gente que conozca del oficio.
Es tan lucrativa la industria hotelera y cultural que países industrializados como Estados Unidos, Inglaterra y Francia más del 50% del Producto Interno Bruto proviene de estas dos industrias que llaman sin chimenea.
Un buen ejemplo de cómo la industria cultural sirve para dinamizar varios sectores de la economía es el evento del Mangostino de Oro que en el mes de agosto se realiza en Mariquita. Lo interesante de este acto cultural es cómo se le ha venido dando un valor agregado. Pues sin este valor agregado sería imposible que alrededor de este evento se beneficien varios sectores de la economía y de la sociedad como son la industria hotelera, el comercio organizado y por qué no el informal.
Este evento del Mangostino de Oro y la manera como dinamiza la economía de la región en tres días, es el referente que deberían tomar los diversos sectores de la sociedad para jalonar una industria cultural y hotelera. El norte del Tolima a lo largo del año tiene varios eventos que permitiría pensar en cómo dinamizar la región como, por ejemplo, las fiestas religiosas.
En el norte del Tolima están las del Señor de la Salud en Guayabal, la del Señor de la Ermita en Mariquita, la de Santa Lucia en Ambalema o la de la Virgen de Coloya en Lérida. Fiestas religiosas que servirían para fortalecer no solo la fe, sino también el renglón turístico y hotelero ya que ambos ayudarían a dinamizar la economía de la región y de sus respectivos municipios.
No basta que los hoteleros se quejen de que les estén yendo mal. El problema radica que solo piensan en los puentes festivos y así no se puede. Lo otro es que los hoteleros ven la industria cultural como algo ajeno a ellos. La cuestión es trabajar mancomunadamente con el fin de tratar y trazar políticas comunes. Pero lo dicho solo será intenciones si desde las alcaldías no se hacen las gestiones pertinentes.
No obstante, existen esfuerzos, como el de la Secretaria de Turismo, Industria y Comercio del Tolima que ha logrado establecer tres rutas turísticas para el norte del Tolima. Ellas son la Mutís, la del Río Magdalena y la del Parque de los Nevados. Son tres rutas que están por explotarse y desarrollarse, e inclusive replantearse porque en una de ellas —la de la Ruta Mutís— deja por fuera a Falán.
Son tres rutas que bien podrían convertirse en tres anillos turísticos como alguna vez las pensó y las diseñó el ya olvidado hondano José Suárez. Si se quiere dinamizar el sector hotelero, turístico y cultural, es necesario que las alcaldías convoquen o gestionen propuestas. Incluso el sector privado va a tener que empezar a comprender que para salir adelante no necesariamente tiene que dar el primer paso el gobierno departamental o municipal, sino que también las iniciativas pueden venir de lo privado.
Y, un buen ejemplo de cómo el sector privado mancomunadamente con el sector público puede hacer grandes eventos es el Mangostino de Oro.
martes, agosto 24, 2010
Jorge Ernesto Leyva: ...que no vuelva a madrugar la muerte en la aurora de los hijos

Este poeta en su andar por el mundo, fue estibador, cocinero, vendedor de pájaros, profesor de literatura, periodista. En China fue testigo de la Revolución Cultural, siendo corresponsal de Radio Pekín. En París tomó parte activa en la Revolución de Mayo del 68.
En su trabajo literario tradujo algunos textos confusianos y poema anónimos de la antigua china.
Jorge Ernesto Leiva, con un lenguaje poético, lleno de limpieza y fluidez pone ante nuestros ojos, con la distancia de remotos nombres de la geografía, las vivencias del desarraigo y descubre y nos descubre el tierno y desolado trajinar por ese "País del centro" que es la vida, aquí o allá, como una"amapola equinoccial".
El texto que presentamos a continuación fue escrito el 19 de julio de 1962 cuando ejercía de juez en Mariquita. Se le cedió a su amigo Henry Patiño quien medio siglo después lo facilitó amablemente para que fuera publicado en el blog letrasenelojo.
El texto surge con ocasión de un reinado de belleza que se celebraba en el Norte del Tolima. Por aquel entonces el municipio de Fresno era la sede del mencionado evento.
He aquí el texto:
...que no vuelva a madrugar la muerte en la aurora de los hijos
Jorge Ernesto Leiva
"Hemos remontado hasta aquí la cordillera, desde aquellos pueblos cálidos donde la llanura se extiende sus brazos para evocar el infinito y el sol como un lujurioso gladiador , revienta sus rayos amarillos contra las piedras. Allí los ríos con un caudal de notas musicales, lamen las raíces de los matarratones y acompasan el vuelo despacioso de las garzas, las gacelas y los patos salvajes. Las acacias y las voluminosas ceibas con sus lenguas verdes recogen los vientos que se cuelan por entre las axilas de las cordilleras para refrescar los veranos y las madrugadas de los campesinos.
Llanura ilímite que recogió la huella del indio y donó sus epitafios a la épica cruenta donde la raza palpita con el fervor más legítimo de la sangre. Todavía nos parece ver los huesos humeantes detrás de las barricadas producto de la lucha de nuestros indios frente al bárbaro despotismo de los ibéricos. El fervor a la libertad de nuestros aborígenes los llevó hasta hundir sus pechos en la arena y entregar también su sangre para calcinar la tierra. Desde el indio de apretado rostro color ceniza, hasta nuestros hermanos agrarios, ha tenido la raza su escala de valores humanos, por eso así somos abiertos como la llanura, fuertes y verticales como las montañas. Tolimenses altivos, generosos y sinceros, orgullosos trovadores de bambucos y guabinas. Tolimenses que sufrimos sin poner las rodillas sobre el barro, luchando siempre contra las embestidas fatales de la historia. Así hemos llegado los hijos de estos pueblos, vestidos con la yerba quemada por los soles, con nuestro espíritu cargado de frutas y canciones, hemos sido llamados por la voz de las campanas que traían esos vientos congelados de las cordilleras, voz y eco que nos llenó el alma porque el FRESNO tiene sonido de campana y corazón de muchacha campesina.
Este pueblo cordial con cara de sonrisa parece una fruta recogida entre las manos geográficas de las montañas. Aquí se bebe el agua fresca de la plenitud y se siente el humor vegetal de los cafetos maduros. Tierra amasada por el sudor del trabajo y la pisada firme y poderosa del hombre. Cuando agonizaba entre ocasos marchitos el siglo XIX, algunas familias antioqueñas huyendo de los cañones y la pólvora de las guerras civiles, dentro de ese departamento, bajaron por las vertebras de la cordillera central fundando pueblos, cortando árboles con el filo de los machetes.
Inaugurando nuevos caminos llegaron a este lugar, construyeron rústicas moradas de donde han salido hombres útiles a la sociedad, y bellas mujeres que bordan con sus rostros de naranja la verdinegra escultura de las colinas.
DIGNISIMA SEÑORA... Hemos convocado la noche para vos. La luna grande y amarilla tiene un sabor de sábados alegres, hoy se puso su mejor lienzo, y los algodones negros de las nubes parecen ocultar su rostro femenino, el aire ha limpiado las estrellas y brillan esos punticos salpicantes como los ojos de los ángeles. La noche es parte de vuestra belleza, ojos de mujer como la noche apocalíptica donde los Dioses soñaron un horizonte de vírgenes etéreas; labios de mujer, como la dimensión de la aurora donde aroma la flor su luz de pétalos eternos. Por eso dignísima señora, os invitamos para que desde ese faro encendido de vuestra belleza, dirijáis la cruzada de amor entre los hombres, para recolectar todas las canciones, la cosecha de trigos encendidos que nos legó la noche; el hondo murmullo de los grillos cansados; la fertilidad de los corazones campesinos; toda la luz que brilla y aparezca, para traer la paz a nuestros pueblos y para decirle al Tolima que hemos nacido exactos, en un rincón de su sangre, parecido al indio que ha brotado como racimo de caballos blancos. Así como aquellos que durmieron el pedazo de su cielo a la orilla de una lágrima, como aquellos que existen allá sobre las colinas encaramando historias inauditas juntemos su geografía herida contra nuestro pecho y digámosle que descanse y tome esta tibia agua de veranos, para inaugurar su digestión de música y darle así un nuevo nombre a las palabras. Para que las mañanas no regresen cargadas de litros y sonidos letales. Para que el agua sea dulce y el pan fresco en la mesa de los humildes. Para que los niños puedan jugar bajos árboles y el vaquero abrazado a su guitarra pueda sacarle música a su alma. Para que sean eternos los crepúsculos en las miradas de las aves. Para que las palomas, vuelvan a comer sus semillas en nuestras manos. Para que no vuelvan a llorar los caminos. Para que el hombre campesino sea dueño de la tierra que aprieta con sus plantas y el azadón sentado sobre el césped rece su oración de madera. Para que el obrero tenga un techo donde escampar las estrellas. Para que se inauguren las escuelas, donde el niño pueda aprender existe una Patria para el Hombre. Para que broten como espumas las espigas por todos los poros de la tierra. Para que haya vida, aire, luz, esperanza y plenitud. Pero, por favor, dignísima señora, que no vuelva a madrugar la muerte en la aurora de los hijos".
jueves, julio 22, 2010
Mariquita y el Bicentenario de la Independencia
Deng Xiao Ping, quien fuera primer ministro de la China, con ocasión de los 500 años del descubrimiento de América, daba a entender que eran pocos años para evaluar si este acontecimiento fue importante para la humanidad. Para los occidentales quizás estas palabras no las entendamos. El problema está en que los chinos, el tiempo histórico lo miden en milenios y no en centurias.
En Colombia, este 20 de julio, celebramos los 200 años de Independencia. Seguramente para los chinos 200 años no son nada. Pero, para estos pueblos cuya historia es tan corta es algo muy significativo. Pues, nada más y nada menos, estamos construyendo nuestro Estado, nuestros valores, nuestra idiosincrasia, nuestra identidad, nuestra forma de ser. Estamos construyendo si se quiere nuestra nacionalidad.
La idea que se tenía con estos 200 años de Independencia, y que se promovió desde el Ministerio de Cultura desde hace rato, era de que para este 20 de julio los municipios a través de las oficinas de Cultura se botara la puerta por la ventana. Independiente de lo que se haya hecho, lo que sí es cierto es que esta efemérides sirvió para medir la capacidad de gestión de las administraciones municipales.En Mariquita la celebración del Bicentenario de la Independencia por parte de la alcaldía del señor Acero fue un fiasco. Mariquita tenía motivos para celebrarlo por lo alto. Para empezar —válgale recordarle al señor Acero — que Mariquita fue cuna de la Expedición Botánica y que la lideró un científico llamado José Celestino Mutis.
Es posible que el alcalde sepa esta retahíla, pero lo que si deber saber el señor Acero es que la Independencia se gesta porque alrededor de Mutis se formó una pléyade de intelectuales que años después serían los gestores de la Independencia.
Pero al señor Acero tal vez le parece poca cosa que un científico como Mutis, además de dedicarse a sus labores científicas, le haya dado por impulsar y a formar jóvenes con ideas peligrosas que años más tarde nos darían la independencia de España. El solo hecho de que aquí en Mariquita hubiese vivido el gestor de la Independencia, era motivo suficiente para haber hecho de Mariquita el epicentro de los 200 años. Desgraciadamente no fue así. Pero seguimos con un alcalde que nadie sabe qué está pensando y haciendo.Si nos acogemos al tiempo histórico que manejan los chinos de que 200 años no son nada, y si tenemos en claro que somos un Estado con una sociedad joven que hasta ahora está construyendo nuestros valores, nuestra nacionalidad, nuestra forma de ser, este Bicentenario de la Independencia tenía que haber sido una representación de lo que han construido las diversas generaciones de colombianos en estos 200 años.
La idea era que para esta fecha viviéramos el 20 de julio como un gran festival de nuestra nacionalidad. Que no sólo nos limitáramos a reconocer nuestros valores patrios, sino que era necesario exaltar todo aquello que ha ayudado a construir nuestra nacionalidad colombiana. Al alcalde no se le ocurrió nada. No obstante, alguien afín a la alcaldía, y con fines comerciales, se le ocurrió que una buena manera de celebrar el Bicentenario de la Independencia era organizando un campeonato de tejo. No es que se esté en contra del juego de tejo, es que la fecha ameritaba otra programación. Pues 200 años no se celebran todos los días.
La gente se pregunta cómo es posible que en vez de un campeonato de tejo —y que de paso ultrajó un símbolo de nuestra nacionalidad como es la Plaza Mayor— en los tres días que antecedieron al 20 de julio no se le hubiera ocurrido organizar eventos alusivos al Bicentenario de la Independencia.La verdad fue que se perdió una gran oportunidad para enaltecer lo que aun estamos construyendo con mucho esfuerzo. Haberle dicho a las generaciones actuales de mariquiteños lo que ha sido Colombia en estos 200 años. Que Colombia no sólo ha sido guerra y violencia. Haberle dicho a los mariquiteños que en estos 200 años, las pocas generaciones que han pasado han ayudado a construir una nacionalidad que se expresa a través de la música, del folclor, del arte, de la gastronomía, del vestido, de los dejos al hablar que se encuentra por doquier, de la literatura, de sus académicos, de sus intelectuales, de sus gentes humildes que nos tienen mucho que decir, del obrero, del artesano, del joven, del niño, de la mujer en todas sus expresiones.
En fin, señor alcalde, si usted hubiese tenido un poco de imaginación, hubiéramos hecho de este Bicentenario de la Independencia algo hermoso, algo grande. Desgraciadamente Usted despreció este momento.
(POSTDATA: señor alcalde ese pedazo de tierra que tiene al frente y que le llamaban vulgarmente plaza de mercado no se le puede llamar parque o con cualquier otro nombre que se le ocurra. Eso se llama Plaza Mayor y es un símbolo que pocos municipios en Colombia tienen. Sé por información fidedigna que Ud. importándole un rábano las normas de urbanismo quiso impulsar un proyecto donde transformaba la Plaza Mayor en un parque. Dónde estás las organizaciones sociales que no se pronuncian. Cómo es posible que el alcalde creyéndose dueño del pueblo se le ocurra cualquier cosa y nadie lo ronde. Un consejo: ya que no se le ocurrió nada para celebrar los 200 años de la Independencia sería bueno que pasara un proyecto de acuerdo para que le quiten el San Sebastián a Mariquita. El San Sebastián nos recuerda el yugo español y precisamente cada 20 de julio nos dice que ya nos independizamos de España).
jueves, julio 08, 2010
El ocaso de la política tradicional
Cuando se menciona el siglo XX en Colombia por lo general siempre está ligado a la Violencia. Se señala incluso que los años de paz se pueden contar con los dedos de las manos y de los pies. Hay que decir que no siempre la Violencia ha sido generada por la sociedad. En ella han jugado un papel decisivo los partidos políticos tradicionales — el Liberal y el Conservador— y quienes habiendo sido parte de ellos la han alimentado con la intolerancia y la radicalidad de las ideas.
Los asesinatos de Rafael Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán y Álvaro Gómez Hurtado nos enseñan que no siempre las ideas se han querido combatir con la inteligencia y la razón. Ni hablar de las Violencias que a nombre de ciertas ideologías se quieren imponer. Pero este siglo XXI que se está empezando a tejer pareciera estar diciéndole a la sociedad que existen otras formas de disputar el poder diferente al de la Violencia de las armas y de la radicalidad de las ideas.
Por ello, lo que más causó perplejidad por estos días es cómo la sociedad le pasó el cobro de cuentas a los dos partidos tradicionales que han alimentado la Violencia. Y las está cobrando en las urnas.
Aunque es muy prematuro dar algún vaticinio, la pregunta que surge es sí a estos partidos tradicionales la sociedad colombiana les dará un nuevo chance. Causa perplejidad y desconcierto los 634.624 votos que tuvo el Partido Liberal para las presidenciales el pasado 30 de mayo. Lo mismo puede decirse del Partido Conservador.
En cambio, lo sorprendente fueron aquellos movimientos que sin tener representatividad significativa en el Congreso pudieron erigirse como alternativa para las presidenciales. Entre ellos están el Partido Verde y Cambio Radical. Un ejemplo de ello es que días después de pasadas las elecciones para el Congreso nadie daba un peso por el candidato Antanas Mockus. Tan así que de la noche a la mañana, creció como una ola generando una esperanza dentro la sociedad. Algunos visoraron que esta Ola Verde podría convertirse en un tsunami. No fue así.
Hay quienes piensan que el Partido Verde el pasado 30 de mayo fue un derrotado. Sin embargo, así no coincida con las expectativas que habían generado las encuestas, los tres millones y pico de votos debe verse como un triunfo de la democracia. Es necesario entender que el Partido Verde logró ese número de votos sin tener ningún tipo de bases electorales. Ya que carecía de congresistas, concejales, diputados y alcaldes. El único haber que tenía era la esperanza.
Por primera vez en la historia de Colombia la sociedad estaba pensando en un cambio donde las balas y la radicalidad de las ideas se hicieran a un lado. Si la esperanza Verde con sus pétalos amarillos en la primera vuelta quedó truncada no fue por culpa de la sociedad. Lastimosamente quienes fallaron fueron los planteamientos erráticos y contradictorios de quien aspiraba a ocupar el sillón presidencial.
Tampoco las encuestas fueron las grandes derrotadas como algunos quieren sugerir. Lo que sí está claro es que los titubeos y la falta de claridad en las ideas de Mockus permitieron también que la sociedad optara por recordarse del adagio popular y sabio que dice: “más vale viejo conocido que bueno por conocer”.
La pregunta que surge es sí los partidos tradicionales —el Liberal y el Conservador— y la izquierda radical y moderada tendrán la capacidad de disputarle el espacio a estos nuevos movimientos —llámense de la U, Verde u otro—, y que sin abanderar ninguna ideología se están convirtiendo en los referentes políticos de la sociedad.
Vilma Salcedo la fuerza telúrica del folclor
El pasado 6 de mayo Vilma Salcedo nos dejó una nostalgia parecida de quienes dicen adiós para nunca volver. Muchos la recordaran como su profesora, pues varias generaciones de hombres y mujeres tuvieron la dicha de haber compartido con ella multitudes horas de clase.

Esta faceta de mujer entregada a la docencia se complementa con otra: la que por muchos lustros se preocupó por formar danzas folclóricas en sus más diversas expresiones. No obstante, sería imperdonable desconocer el interés que tuvo por rescatar las que estaban casi que en el olvido.
Vilma ha puesto un listón muy alto en el campo del folclor. No queremos decir que será irremplazable, pero sí va ser difícil que otro u otra la emule. El tesón y el empeño que ella misma se daba para sacar adelante sus proyectos folclóricos es casi que equiparable a una fuerza telúrica. Muchas veces, como ella misma lo reconoció, trabajó con las uñas. Triste recordar que quienes hacían las veces de autoridades municipales se olvidaban del compromiso que debían de tener con la cultura.
Lo más paradójico es que el trabajo folclórico de Vilma tuvo más reconocimiento en otros lugares de Colombia que en su propio terruño. Difícil creer que algunas administraciones municipales no hayan querido reconocer la importancia de lo que ella hacía. En varias ocasiones sin un peso en el bolsillo, con sus muchachos y muchachas llenos de energía, recorrió a Colombia dando a conocer sus danzas. Igual pasaba cuando representaba a Colombia en encuentros folclóricos internacionales. Tan así que su trabajo fue aplaudido en escenarios internacionales.
Pero el olvido de algunas administraciones municipales para con su trabajo contrastó con el cariño, apoyo y el aprecio de quienes la rodeaban. El último adiós de sus discípulos fue en sí la auténtica expresión de la fuerza que Vilma le imprimía al folclor. Ni siquiera sus quebrantos de salud en los últimos años le impidieron seguir adelante con sus compromisos y proyectos que tenían en mente. Un ejemplo de vida para las generaciones actuales.
Ojalá que el legado de Vilma no desaparezca. Es necesario que la alcaldía y el concejo trabajen en un Acuerdo Municipal para que se ponga en marcha un programa permanente de danzas folclóricas. Que no sea solo un programa con nombre e intenciones, sino que a este programa se le dote de un presupuesto anual y que al frente esté una persona experimentada ajena a todo interés burocrático y partidista. Un folclorólogo o folcloróloga que proyecte un trabajo a mediano y a largo plazo.
El esfuerzo que hizo Vilma debe continuar. Y quizá sea esta la oportunidad para que la administración de Acero, además de honrar su memoria, estimule a las nuevas generaciones para que sigan su ejemplo.
El casi octogenario Henry Patiño valora a Vilma Salcedo como una mujer que en sus primeros años de docencia “revolucionó” la forma de tratar a los estudiantes. En aquellos años donde la comunicación entre el docente y estudiante era dogmática, vertical e impositiva, Vilma la redimensionaría volviéndola más fluida y horizontal. “Revolución” que no estaría ajena a las sanciones morales de la época. Comprensible que fuese así, pues para ese entonces la sociedad en vez del dialogo y la comprensión pedía castigo.
El paso de los años le daría la razón a Vilma. Pues hoy en día en vez de una educación sancionatoria lo que se pide es una educación donde el profesor en vez de imponer caducas ideas construya con sus alumnos nuevas ideas y nuevas verdades. Y esta manera de ser fue la que la llevo a que fuese querida por sus discípulos.
Su alegría, su jovialidad, el amor por el prójimo, al igual que la despedida que le brindaron con cariño el pasado 8 de mayo de 2010 sus discípulos, sus amigos y su familia son recuerdos maravillosos que se han de llevar por muchos años en el corazón.
Benedicto XVI
El escándalo de abuso sexual a menores de edad tiene a Joseph Alois Ratzinger, jerarca de la iglesia católica y actual papa, contra las cuerdas. Al Vaticano y al papa desde un tiempo para acá le han venido reprochando ciertas actitudes poco santas. Por ejemplo, cuando se acusó al papa Pio XII de haberse hecho el de la vista gorda con los crímenes que estaba cometiendo el nazismo. Incluso al mismo Ratzinger se le acusa de haber sido en su juventud militante del nazismo. Y así como estas perlas hay muchas otras que causan ampolla en el mundo moderno como el de estar en contra del condón, de la píldora anticonceptiva, del aborto, del matrimonio de un mismo sexo y de la investigación científica con células madre.
Lo cierto es que eso de que el Vaticano se haga el de la vista gorda no es nada nuevo. Y esta actitud es la que está chocando en el mundo moderno. La gran prensa norteamericana y europea están presionando para que los miembros del Vaticano sean juzgados como cualquier terrícola en este mundo.
La discusión no es como algunos defensores ultrascatólicos de la iglesia la quieren mostrar: que son calumnias de los enemigos de la iglesia. A la iglesia la acusan de que algunos miembros de ella están cometiendo abuso sexual contra seres humanos que son intocables: los niños.
Sin embargo, no hacía falta que la gran prensa del mundo con el poder que tiene denunciaran estos hechos atroces contra los niños. La noticia de que existen curas y monjas que abusan sexualmente de niños y niñas, no es nada nuevo.
La tradición oral está cansada de relatar esta clase de abusos. Si no se denunciaban era por el temor que la iglesia le infunde a los fieles. Para bien de la sociedad este temor está desapareciendo. Hoy día ya nadie quiere callar ni ocultar las aberraciones que algunos integrantes de la iglesia tienen.
Pero lo chocante de todo esto es el comportamiento del Vaticano y de su jerarca Ratzinger, el actual papa Benedicto XVI. En vez de denunciar a la justicia a los abusadores de niños lo que ha hecho el Vaticano es encubrirlos.
La gente se pregunta y con razón por qué si en Colombia al llamado Violador de los Andes que violó a más de 200 niños está tras las rejas, por qué un cura que viola niños el Vaticano tiene que protegerlo. La rabia que siente el mundo occidental es por qué a los sacerdotes que han abusado de niños no se les aplica la misma la ley.
La cuestión no es como los ultrascatólicos creen: que hay una gavilla contra el Vaticano. Nada de eso. Ni siquiera es un problema de fe. La discusión radica que los sacerdotes que han incurrido en pederastia y pedofilia deben ir a parar a la cárcel.
El Vaticano debe entender que ha venido perdiendo el poder y la influencia que en siglos pasados tenía. Aunque las sociedades cada día se vuelven más laicas ello no quiere decir que se vuelvan menos espirituales. El problema radica en que los fieles ya no se sienten representados por quien dirige la iglesia. La realidad, y esto no lo entiende el Vaticano, ni siquiera el sacerdote de pueblo, es que en el mundo moderno cada día existen más iglesias sin sacerdote. La idea es que palabra de Dios debe democratizarse y no, como ha acontecido hasta ahora, que ha estado en manos de una burocracia eclesiástica que cada día está más dedicada a otros menesteres que a cultivar la palabra de Dios.
Ingenuo sería creer que el Vaticano con los escándalos de pederastia va a desaparecer. Lo que sí es seguro es que la desbanda de fieles se va a sentir en los próximos lustros.
Lo paradójico es que hasta hace unos pocos años nadie creía que sería el sexo el que iba a debilitar a la iglesia. Incluso el sexo —que es visto por algunos sacerdotes como pecaminoso de labios para afuera— puede darle el golpe de gracia a la iglesia. Años atrás el Vaticano creía que era el comunismo. El comunismo ha muerto, sin embargo, sus propios enemigos están en el Vaticano y visten de sotana.
Si la iglesia quiere sobrevivir va a tener que mandar al cuarto de San Alejo el celibato. Y no como lo dio a entender descaradamente un obispo de Chiapas en México, que era por culpa del erotismo que los curas no podían mantenerse en celibato y que esta era la razón de la tentación hacia los niños.
Censurable también la actitud del cardenal colombiano Darío Castrillón, quien felicitó a un obispo francés por haber encubierto a un abad que abusaba de niños.