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domingo, abril 19, 2020

El coronavirus se ríe de mí


Armando Moreno Sandoval ®
Los científicos que están desarrollando la vacuna han dicho: solo estará entre 12 y 18 meses.
Mientras tanto, los gobernantes pisotean la democracia sacando a relucir el espíritu atrabiliario o chafarote que da el poder. Ahí está Donald Trump. Y como si fuera poco el conocimiento científico para el manejo de la cuarentena y del Covid-19 ni siquiera está en la cabeza.
El desconocimiento de la ciencia no solo está sucediendo en EU, está pasando en otros países. Sea que estén gobernando porque la gente los eligió o por qué se amañaron con el poder, la única verdad es que a nombre de la democracia están practicando abusos que la humanidad conoció a nombre del nazismo, fascismo, comunismo y de gobernantes autócratas.
Colombia un país latinoamericano que tiene los mayores índices de desigualdad social, el confinamiento pésimamente planificado está llevando a la gente al suicidio, a la violencia intrafamiliar y a sentir hambre. Están revelándose, y están saliendo a la calle a desafiar al Covid-19. No les importan las normas, los comparendos, les da lo mismo si los llevan a la cárcel. Al fin al cabo están llenas de presos, no cabe uno más.
Los políticos que se alimentan de la pobreza y de la miseria de sus votantes se escudan en que hay que salvar vidas. Nadie lo niega. El problema es que no tienen idea cómo salvarlas. Los únicos que hacen es distribuir loncheras para que calmen a medias el hambre. Poco saben de lo que dicen los expertos y mucho menos de lo que dicen los científicos.
Es cierto que la muerte es eterna y que el Covid-19 es pasajero, pero, mientras se logre la vacuna dejara un reguero de muertos a su paso. Las pandemias son devastadoras, pero la única realidad es que tanto los gobiernos que dicen llamarse líderes como las organizaciones plagadas de burócratas inútiles como la Organización Mundial de la Salud, hicieron poco. Ahí están el Zika, el Ébola, el SARS y el MERS.
Bill Gates que está informado y conocedor de lo que hacen los científicos asegura que lo más importante son las pruebas y que estás no se están tratando con urgencia. Señaló que el mundo debería aprender de Corea del Sur que no tuvo necesidad de hacer un confinamiento extremo, porque hicieron un buen trabajo a la hora de hacer las pruebas. Son las pruebas las que deben decirle a los gobernantes cómo deben ser los confinamientos, si se extienden o se relajan.
La experiencia de Corea del Sur no ha sido tenida en cuenta por países occidentales. En Colombia, la alcaldesa lesbi de Bogotá cree que la forma más eficaz de aplanar la curva es segregando la gente por sexo. Una medida que generó descontento social y rabia.
En Mariquita un pueblo que queda en el centro de Colombia de escasos 33 mil habitantes, al alcalde se le ocurrió que la mejor forma de prevenir el contagio era, dependiendo del último número de la cédula, dejarlo salir por cuatro horas de lunes a viernes y encalabozarlo en sus casas los sábados y los domingos por 24 horas. Pareciéndole que la medida draconiana era poca cosa, se premió así mismo imponiendo un toque de queda desde las 3:00 de la tarde hasta las 7:00 de la mañana del día siguiente.
El peligro con los gobernantes es que las chorradas que se le pasan por la cabeza las pongan en práctica. Nadie sabe de las consecuencias hasta cuando la gente comienza a padecerlas.
En Bogotá a la alcaldesa lesbi se le olvidó que la mayoría de las familias son monoparentales. Una madre soltera con hija/jo lo piensa dos veces para salir a abastecerse de sus necesidades. Cualquier tontazo sabe que es un riesgo dejar solo a un menor de edad, pues los violadores y abusadores asechan por doquier. Empezando por los curas de las iglesias.
En Mariquita la medida del pico y cédula por cuatro horas en vez de distanciar a la gente generó caos. Filas largas, medianas y cortas se ven por todos lados, pero el espectáculo es una montonera debido a los afanes de la gente porque el tiempo de hacer las vueltas se le va a acabar. En sí lo que se creó fue un nicho de contagio para que el Covid-19 prospere.
En los municipios del norte del Tolima no ha habido contagios, ni muertos. Pero lo que se les olvida a los alcaldes de la región es que, a escasos minutos, pasando la frontera departamental hacia Caldas, está La Dorada, uno los municipios pequeños con más contagiados en Colombia por Covid-19. Hasta el 17 de abril llevaba 26 contagiados.
Ningún alcalde se puede ufanar que en su municipio no haya muertos, ni contagiados. Solamente se sabrá cuando se haya establecido las pruebas que, a decir verdad, en Colombia no son masivas, sino al detal. Es decir, de cómo se sienta el paciente.
El científico Morgan Gaia, investigador sobre la co-evolución de los virus y las células, y que actualmente trabaja en el laboratorio francés Génoscope-CEA manifiesta que el Covid-19 tiene las mismas características que otros virus, el lío está en su facilidad para propagarse y contagiarse.
Agrega el científico Gaia que cuando “se produce la infección, el virus es capaz de crear, además de neumonía, una tormenta de citoquinas, una reacción exagerada del sistema inmunológico capaz de afectar a la mayoría de los órganos. La respuesta inmune del cuerpo es a menudo tan violenta que puede dañar tejidos sanos”.

Curioso que sea la respuesta inmunológica del cuerpo que termine matando al mismo cuerpo, algo así como un suicidio. Situación está que a los mismos científicos los tiene preocupados.

El Covid-19 causa terror porque es letal y mata. Mientras no esté la vacuna que nos haga inmune al virus, la mejor arma contra la propagación es que la persona se cuide y se proteja. Las recomendaciones, aunque parezcan tontas, no lo son: el distanciamiento social, la mascarilla y una excesiva higiene empezando por el permanente lavado de manos.

Estas normas algunas personas las pasan por lo alto. Las alcaldías en vez de estar imponiendo comparendos o “encarcelando” la gente a las malas, deberían junto a las autoridades sanitarias estar haciendo pedagogía acerca del Covid-19.

En mi lánguido trabajo de campo que he llevado, he llegado a una catastrófica conclusión: la gente esta presa de las creencias y poco sabe qué pasa con el virus. Lo que dice la ciencia acerca del virus aún no ha sido procesada por la gente del común.

¡Una desgracia!