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martes, marzo 31, 2020

Drones, Big data y coronavirus


Armando Moreno Sandoval

Leer al filósofo surcoreano Byung-Chul Han es reconfortante para entender qué pasa en sociedades diferentes a la europea-estadounidense, es decir, lo que se conoce como occidente.

Así occidente triunfe frente al coronavirus ya de antemano parecería que se estuvieran llevando el trofeo de fracasados. Occidente no ha querido entender que la manera como los asiáticos le ganaron la batalla al virus corresponde a una concepción de ver la vida diferente a la de occidente.

Para entender lo dicho es necesario remontarnos a la Revolución Francesa de finales del siglo XVIII que puso al individuo por encima de todas las cosas. Todo el pensamiento que surgió a raíz de la Revolución Francesa, incluyendo el marxismo, tuvo como referente el respeto a la libertad, la igualdad y la fraternidad.

No obstante, en la segunda mitad del siglo XX, la filosofía occidental acentuó el individualismo, el relativismo cultural e incluso el fin de los metarrelatos que le sirvieron a occidente para imponerse y destruir otras culturas (cristianismo, comunismo, fascismo, nazismo, etc).  Estos filósofos, más el surgimiento de las nuevas tecnológicas en el último cuarto del siglo XX, relativizaron y empoderaron al individuo, al punto que hoy la frontera entre lo falso y lo verdadero pareciera evaporarse. El individuo se ha apoderado de su propia verdad. La autoridad académica, científica o el individuo docto tan apreciado está en entredicho. La mejor expresión son los fake news y deepfakes.

Si occidente está en una carrera maratónica para enfrentar al coronavirus utilizando una vía larga como es la vacuna que estaría entre un año y año y medio, países como Hong Kong, Singapur, Japón, China, Taiwán y Corea del Sur lo hicieron dejando a un lado al individuo y recurriendo a la obediencia colectiva.

En contraste con occidente que entró en paranoia decretando cuarentenas, invocando soberanías, cerrando tiendas, restaurantes y fronteras a los extraños cuando en realidad eran ellos los peligrosos por ser portadores del coronavirus, en Taiwán y Corea del Sur la vida cotidiana seguía como si nada.

Ahora los medios y algunos filósofos al estilo de Zizeck están propiciando, fiel a la tradición cristiana, una paranoia apocalíptica. Que el capitalismo murió, que la vida ya no será como antes, que todo será distinto y que después del coronavirus otra forma de vida social se instalará en el planeta.

Nada de esto sucederá. El capitalismo, y lo ha demostrado en su corta vida, tiene una capacidad de reinventarse. Lo que si es cierto es que si no es occidente, serán los asiáticos que lo sacará avante y más fortalecido.

Lo que sí está en entredicho son las libertades individuales que se empezaron a moldear desde ese periodo europeo conocido como el Renacimiento y que se acentuó con la Ilustración y cuya defensa ha generado muchos horrores. Basta solo recordar la inquisición en nombre de Dios y las luchas que se libraron contra el totalitarismo comunista, fascista y nazista, al igual que los populismos de derecha e izquierda.

Esta es la verdadera prueba de fuego de occidente.

Presos de las narrativas que occidente nos brindan a través de la tele y de los celus, —vía face, twitter, whatsapp— nos hemos olvidado cómo, en la práctica, los asiáticos le hicieron el ole al coronavirus sin tanto aspavientos.

Desconocer el papel de los trabajadores de la salud en occidente es como ocultar el sol con un dedo. Está claro que los asiáticos para enfrentar el coronavirus lo hicieron confiando en sus matemáticos, programadores, inteligencia artificial, la tecnología de internet 5G pero, sobre todo, en los Big data. Esos robustos centros informáticos que pueden capturar, gestionar, procesar y analizar datos, y que no se puede hacer con herramientas convencionales.

Unos pocos ejemplos nos pueden dar una idea de lo que está pasando en esos países asiáticos.

Ver policías poniendo orden en la calle parecería cosa del pasado. Para eso están los tracker, personal que durante 24 horas mira y analiza los movimientos de la gente las 24 horas del día a partir del material filmado en videos. Estos tracker son los encargados de llevar a cabo la vigilancia social y digital que en occidente sería imposible por invasión a la intimidad o al derecho al desarrollo de la libre personalidad.

El sistema de créditos social por puntos sería impensable en occidente. Cámaras esparcidas por las calles —China tiene 200 millones de ellas— vigilan al individuo y dependiendo de su comportamiento le dan o le quitan puntos. Leer periódicos en internet da o quita puntos dependiendo si, lo que lee, es afín o contrario al gobierno. No ser leal al gobierno con lo que se lee es un lío: el riesgo de ser considerado como un peligro para la sociedad.

No obstante, es en la lucha contra el coronavirus donde mejor se aprecia el uso de la inteligencia artificial con todo su arsenal informático. Las cámaras que están instaladas en las estaciones del metro han ayudado mucho para prevenir el contagio. Detectar una persona con una temperatura alta le permite al gobierno enviarle a quienes están alrededor de la persona sospechosa un mensaje de texto avisando que la persona del lado puede ser portador del virus.

Esa misma labor la hacen los drones en las calles. Los enfermos de coronavirus ya están detectados. Violar la cuarentena podría ser sancionado por el mismo dron o en su defecto, si se rehúsa a aceptar el llamado, a darle aviso a la policía.

Igualmente pasa en los conjuntos residenciales. Una aplicación en tiempo real le informa a los residentes en cuáles apartamentos están los contagiados por coronavirus para prevenir el contacto.

Mientras occidente no sabe qué hacer con el coronavirus, pues se ha quedado en recuentos estadísticos diciéndole al mundo qué país ha superado a China en contagiados, en Corea del Sur crearon una mascarilla utilizando la nanotecnología para aislar el virus filtrando el aire. Las mascarillas les fueron repartidas a todos los habitantes. Lo interesante es que es reutilizable si se lava al cumplirse un mes de su uso.

Los asiáticos ya le ganaron la pelea al coronavirus, y occidente se niega a aceptarlo. El problema está en cómo una cultura construye la realidad con el lenguaje. En occidente existe la tendencia de creer que todo colectivismo es comunismo. Esta falsa idea solo ocurre porque occidente quiere comprender a los asiáticos con sus propias ideas. Se les olvida que la mentalidad autoritaria que, en el caso de China, está ligada a una tradición cultural heredada del confucionismo.

Si en las sociedades asiáticas existe la obediencia colectiva simplemente es, porque allí esa cosa que en occidente llaman privacidad para defender al individuo no existe.

Si, para el caso de occidente, la libertad individual está en riesgo, lo más peligroso es que no se sabe qué poder está detrás del coronavirus. Ya occidente, con EEUU a la cabeza, a través de Netflix y HBO han recreado a través de series para televisión el mundo de la sociedad obediente y controlada por la inteligencia artificial, los matemáticos, los programadores y los Big data.

Solo me resta decir que si quieren entender cómo es eso de la sociedad obediente del futuro controlada por algoritmos con dos ejemplos bastan: Black Mirror en Netflix y Westworld en HBO.

Da miedo!

viernes, marzo 27, 2020

El tsunami del coronavirus y la era digital


Armando Moreno Sandoval 

En pleno tsunami pandémico por el coronavirus, cualquiera creería que serían los entes territoriales del Estado los que darían ejemplo en usar medios digitales. La circular No 14-2020   de la Procuraduría Provincial con sede en Honda (Tolima) insta a los concejos municipales a utilizar, entre otras herramientas, reuniones virtuales.

La propaganda mediática del alcalde de Mariquita (Tolima) Juan Carlos Castaño y del presidente del concejo Guillermo Angarita Gonzáles parecen no concordar con la realidad. Han conminado a concejales a sesiones extraordinarias, y quién con lo creyera, de cuerpo entero.

Mientras el gobierno central insta a los ciudadanos a quedarse en casa y acatar la ley, el alcalde y el presidente del concejo parece estar incumpliéndola al exigirles a los concejales todo lo contrario.

Uno se pregunta qué pasa con las herramientas digitales, pues creería que las reuniones de los entes del Estado podrían llevarse por face live, google meet, entre otras. Todo parece que estas herramientas no están en la cabeza de los funcionarios del Estado.

Parecería que no comprendieran lo que está pasando pues el alcalde los está convocando para sesionar asuntos de poca monta que, por la situación actual de la pandemia, poco sentido común tiene.

Entre los acuerdos a tratar, y supongo que a votar, está la siempre cacareada reestructuración de la planta personal y administrativa que todo alcalde se empeña en implementar para pagarle favores a los suyos. Otro tiene que ver con el auxilio de transporte a los concejales que viven en el campo. El otro, y que es polémico, tiene que ver con el sueldo del gerente del hospital que, al parecer, dobla al del alcalde. La propuesta es bajárselo pero, hay quienes afirman que esos asuntos no son competencia del alcalde, puesto que los hospitales, al tener junta directiva, son entes autónomos. Afirman que es la junta en su sabio saber, o en su desastroso entender, la que decide el sueldo del gerente.

Cualquier colombiano que sepa leer cuatro letras podría concluir que los acuerdos, por ahora, no son prioritarios. Como lo ha dicho el gobierno central, los entes territoriales deberían estar trazando políticas de contingencia para atacar el virus o en su defecto cómo hacer que la cuarentena sea más llevadera.

Ya sea que el coronavirus ceda o no, los alcaldes y los concejos municipales deberían estar pensando en un plan B para después del 13 de abril. El alcalde y el concejo no deben esperar qué les va decir el gobernador de cada departamento o el presidente de la república. Que no se conviertan en convidados de piedra como lo han hecho hasta ahora. Lo más indicado sería que hicieran propuestas.

Hay dos verdades irrefutables:

1) No se sabe cuántos contagiados de coronavirus habrán en Colombia. La razón, los kits para detectar el virus no van a estar en todos los rincones de Colombia. Y lo peor que solo piensan instalarlos en algunas capitales. Un ejemplo es el Tolima que el Instituto Nacional de Salud. Es urgente que los alcaldes y gobernadores en vez de estar como plañideras, le exijan al gobierno de Iván Duque un laboratorio por municipio, pues sería lo más indicado para prevenir el contagio del virus.

2.- Lo otro cierto es que la vacuna solo estaría listadentro de un año o año y medio. Lo que no se le ha contado a la gente del común es que si esta falla en la experimentación con humanos, no queda otro remedio que volver a empezar con una nueva propuesta de vacuna.

Este escenario que deberían estar pensando los alcaldes parece que no les preocupa. Colombia es un país que tiene las desigualdades sociales más altas de Latinoamérica y del mundo, y nadie sabe cómo va a reaccionar la gente. También es cierto que nuestro país el trabajo productivo es precario, somos un país que vivimos de servicios y del rebusque. Ni siquiera somos capaces de impulsar microempresas que son las que generan el mayor empleo en el mundo.

Por tanto, es urgente que las alcaldías se asesoren y piensen en política social y no punitiva. La multa y la cárcel es una mirada reduccionista para solucionar problemas sociales ocasionados por la falta de empleo, la precarización laboral, la indigencia y el hambre.

miércoles, marzo 25, 2020

Los medios, el coronavirus y el otro

Armando Moreno Sandoval 

El historiador y antropólogo inglés Jack Goody en su libro El robo de la historia nos dice que Europa se nutrió en el pasado de la ciencia, la tecnología y creencias de otras culturas.   Lo interesante de esta tesis es que además de asimilar lo que le interesó, destruyó e impuso lo que le convenía. Para entender lo dicho basta hacernos a la idea del tiempo, ese tiempo que la cultura de occidente retoma cada 31 de diciembre para empezar un nuevo año. Es un tiempo lineal y cristiano que se impuso a otros tiempos más precisos como el del calendario lunar de los mayas, o el de los chinos que es circular y rotativo (el año del  mono, etc).

Aunque toda cultura está en su haber de narrarle al otro, al extraño, al diferente su Historia, es, sobretodo, con el advenimiento de la Ilustración europea desde el siglo XVI que la homogenización se impone. Conceptos como un solo dios, tiempo, historia, tecnología, ciencia, humanidades, empezarían a regir como forma de destrucción y dominación.

El gran escritor cubano Alejo Carpentier en su obra maestra La consagración de la primavera  al rememorar uno de sus personajes el pasado prehispánico ante el avasallamiento de la cultura española, se pregunta al ver a las aborígenes pasar frente a sus ojos: “¿son ellas o son los de mi raza, quienes están fuera de época? ¿Quiénes son, aquí, los Dioses auténticos? ¿Los del Copal o los del Incienso? ¿Los que aquí les bajaron del cielo, o los que les vinieron por el mar, traídos de países remotos? ¿Los que, desde un principio hablaron el idioma de los Hombres de Maíz, o los que, nutridos de trigo y olivas, jamás quisieron aprender sus idiomas?”.



La imposición de un mundo ajeno por el que llega de intruso, ha sido el germen de las guerras, de la contracultura, de la rebeldía, del cepo, de la cárcel, del código. Imposición que aún persiste en el siglo XXI. Son los medios que obedeciendo a intereses arropados por el dinero se resisten, en medio de la doble moral, a aceptar a los otros, a los extraños, a los diferentes, al raro.

Cadenas internacionales como la estadounidense CNNE, la alemana DW, ni hablar de las españolas, o de las colombianas como la CaracolTV, RCN y demás medios siguen atrapados en sus propias narrativas. Ver al otro como deseo de aculturación.

Un confinado italiano desde un balcón tocando violín fue la imagen que los medios, extranjeros y nacionales, al unísono vendieron como si fuera el comportamiento a seguir. El regaño de los médicos chinos sirvió para que occidente comprendiera lo errado en que estaban. Pues era la mejor forma de propagar el virus. Pareciera que oriente, con los chinos a la cabeza, estuviera empezando a ocupar el espacio que occidente hace poco más de 200 años les arrebató.

Las palabras de Deng Xiaoping parecen ahora recobrar fuerza cuando le preguntaron por la superioridad de EEUU: Doscientos años de historia es muy poco, muy temprano para predecir, dijo el chino. Quien lo creyera. La narrativa que había sido impuesta por occidente, ahora parece un bumerán.

Estos medios carentes de creatividad tienen en mente la cultura de la homogenización. Se olvidan que la riqueza de la naturaleza humana está en su diversidad.

En Colombia medios como RCN o CARACOL se ensañan en hacerle creer al mundo que la diversidad no existe y que esta solo se puede comprenden desde los plató de las cadenas de televisión en Bogotá.

Por fuera de las grandes ciudades de Colombia (Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla) existe otra Colombia que solo quiere ser comprendida en el papel, pero no en la realidad.

El lío es que no sabemos qué va a pasar con los chinos. Para retomar las palabras de Deng Xiaping: muy temprano para predecir.


jueves, diciembre 26, 2019

Fortuna esquiva

Armando Moreno Sandoval

Hijo…. hijo…! se ha acabado el aguardiente! corra al Estanco y traiga una botella para vender por copas — fueron las palabras de su abuela Ana a su nieto.
Como un buen muchacho obediente salió hacia el Estanco.
Mirando hacia los lados, y silbando de vez en cuando, al llegar frente a la agencia de loterías de repente miró hacia el umbral de la puerta principal. Un billete de lotería era sacudido por el viento tenue de finales de diciembre. Hojas de matarratón, mangos y aguacates cubrían ligeramente cinco quintos de la Lotería del Tolima.
Doblando la cérvix, despejó las hojas, alzó el billete de lotería, lo miró, lo dobló y lo guardó en el bolsillo trasero del pantalón.
Frente al mostrador, y mientras acariciaba el billete de lotería, con su voz imberbe le ordenó al estanquero:
—Manda a decir mi abuela que le mande una botella de aguardiente.

De regreso encontró de visita a Luz de Restrepo. Luego de contar con una sonrisa el hallazgo, y sin decir palabra rasgó un quinto de lotería. Alargándole el brazo, Doña Luz lo tomó y lo guardó.
Aun desvelado por el fortuito hallazgo del billete de lotería, al promediar la mañana del día siguiente tomó camino hacia la peluquería de Julio César Patiño. Ojeando el periódico llegó a la sección de loterías.
Leyó que el premio mayor era idéntico al que albergaba su memoria.
Embriagado de alegría corrió hacia su abuela.

Minutos más tarde en la agencia de loterías relató el por qué de su alegría. Con un mezquino que le colgaba del mentón, frunciendo el entrecejo, la señora del Estanco movió los labios. Señalándolo con el dedo, y después de una cantaleta, le gruñó:
—“…no se le puede pagar…. hay un denuncio por perdida”.
Acongojado por la fatal respuesta, el trayecto de regreso a casa lo acompañó una saliva amarga.

Encontró a la tía Toña soplando el fogón de leña de tres piedras. De los leños cruzados flotaban brazas. Con la voz entrecortada contó su infortunio. Mientras observaba a la tía, la mirada chamuscada por las palabras de la señora del mezquino se fijó en las llamas azuladas. Con sigilo sacó los quintos restantes del bolsillo trasero. Haciendo una bellota del tamaño de la mano, miró fijamente al centro de las llamas. Desde el umbral de la puerta de la cocina, alzó el brazo y lanzó la bellota de lotería. Tras hacer una parábola, rebotó entre las piedras y cayó en el centro de las llamas crujientes.
Mientras los números del premio mayor se consumían por las llamas, una lagrima rodó por las mejillas hasta la comisura de los labios. Un sabor indescriptible bajó por la garganta.

Media hora más tarde llegó la señora Dominga Zabala, la hermana del lotero. Llegó jadeante. Tras cruzar el umbral de la puerta gritó:
—Vamos… vamos…! que le pagan todo…!
Boquiabierto y sin coordinar palabra señaló el fogón.
La tía Toña, aturdida y consternada, señaló de nuevo el fogón. Le narró a Dominga lo acontecido.

Muchas décadas después, botado en el andén de la casa, desvencijado por el paso de los años y la enfermedad que lo arrincona entre las cuatro paredes de su casa, tras narrarle a su amigo y contertulio Heiner Montes el relato, Orlando Velásquez con los ojos llorosos observó una mujer arrugada y encorvada por el paso de los años que, alzándole el brazo, con una voz gangosa y entrecortada, le dijo:
—Feliz Navidad!
Era Luz de Restrepo.
La mismísima del quinto de lotería.





jueves, diciembre 19, 2019

Un enano con barbera

Armando Moreno Sandoval
twitter: @amoreno_s
M
ariquita se ha vuelto tan imprevisible en la gobernabilidad que es lo más parecido a un enano repartiendo barbera en un ascensor.
Entrar a evaluar la gestión del casi exalcalde Alejandro Galindo no tiene sentido. Solo basta decir que fueron 4 años que el municipio de Mariquita se devaluó, 4 años perdidos. Pero pensar que el desmadre solo fue culpa del alcalde Galindo tampoco. Con la crisis de gobernabilidad que se presentó se descubrió también que a los mariqueteños poco les importó lo que estaba aconteciendo.
Fue tal la desfachatez de los mariqueteños que la pereza mental los doblegó. Pocos fueron los que se preguntaron qué estaba pasando. Dejaron el municipio al garete. Todos se quedaron de brazos cruzados amasando la idea que el tiempo lo arreglaría todo. Y, efectivamente eso fue lo que pasó.
Una prueba contundente de lo que señalo fueron los innumerables candidatos a la alcaldía y al concejo que surgieron en las elecciones del 27 de octubre de 2019. Que se sepa a nadie de ellos se les vio ejerciendo de líderes sociales para enfrentar los innumerables problemas que se estaban (y que se están) tragando a Mariquita.
Hay que dejar en claro que el único municipio del norte del Tolima que se estancó fue Mariquita.
Basuras, casetas, parqueos indebidos
Decreció en todo. No obstante, como siempre, todos los alcaldes creen que una gran gestión es echarles cemento a unas cuantas calles o solucionarle el desempleo a alguien.
La verdad es que Mariquita como pueblo carece de tejido social. Se ve en el desprecio por ser ciudadanos. Importándoles un bledo la norma es normal ver cómo el habitante se ensaña con el pueblo para hacer de el un pésimo vividero. Comportamientos como botar caca humana en bolsas plásticas en las calles es un buen ejemplo para entender que es eso del desprecio. La gente le chifla a la luna con tal de que la bolsa con excrementos no le llegue al frente de su casa.
Amén de la mierda de perro que se pasea por las calles entre las suelas de los zapatos de la gente encopetada. O de la coreografía que hace mi amigo Orlando Velásquez, que casi parapléjico, arrastrándose a gatas todas las mañanas le tocar recoger los bollos de los perros del vecino.
Invasión de espacio público
Ni hablar de las basuras por doquier. No es que las escobitas de Espumas no hagan la limpieza de las calles. La gente sin ningún empacho las ha convertido en un muladar permanente. Un ejemplo es la carrera 4 transformada en un basurero donde los mendigos junto a los chulos pelean las sobras de las basuras. Amén de los kotex, el papel higiénico cagado, las tripas de gallina, la mierda de cerdo, la cascara de banano o la caja de dientes abandonadas que sonríen al transeúnte. Y éste como si nada mastica la empanada en medio de olores nauseabundos. Fuuuú!
Ohhhh! qué decir de los cinturones de miseria que rodean al pueblo, sin que ningún alcalde (hasta ahora) haya pensado en cómo devolverles la dignidad de vivir con decoro. La cuestión es pensar en la niñez, el futuro de la sociedad.
Lo otro es que el pueblo se ha convertido en una gran cantina a cielo abierto. Todos se quejan y farfullan, pero nadie, empezando por la mismísima administración municipal, se toma la molestia de aplicar las normas de convivencia ciudadana.
El precepto del filósofo Kant de la mayoría de edad heredado del siglo XVIII, base de toda la filosofía liberal y del Estado de Derecho, de que la libertad del individuo termina cuando se vulnera la del otro, parece no tener cabida en Mariquita. Contrasta Mariquita con la convivencia que se respira con los pueblos de colonización antioqueña, los llanos orientales o los del macizo colombiano. Pareciera que los habitantes calentanos mariquiteños fueran amigos de la bullaranga, el desorden, el caos y el despelote.
Como si lo dicho no fuera suficiente para salir corriendo, hay quienes señalan que la alcaldía de Alejandro Galindo fue una bendición de Dios. Afirman que gracias a sus líos judiciales y personales el elector por fin despertó. Jajajajá! Una quimera engaña bobos.
Las estadísticas poco mienten. Una mirada a los votos del 27 de octubre para alcalde se deduce que lo que hubo fue un descalabro electoral. El aburrimiento por el pasado reciente llevo al elector a renegar de la democracia. La mayoría de los candidatos sacaron una votación pírrica.
Un ejemplo es el caso de Carlos Julio Díaz que, tras casi 20 años como concejal, y de haber recogido más de 11 mil firmas, pasó aullando los 500 votos.
Ni hablar de Álvaro Bohórquez que después haber obtenido más de 8 mil votos en las elecciones del 2012, más del 50% de los electores le dieron la espalda.
De Juan Carlos Castaño se puede decir que ganó perdiendo votos. No superó la votación de las elecciones pasadas. La operación avispa lo favoreció.
Quienes afirman que el gran triunfador de las elecciones fue Oscar Javier Segura están equivocados. El elector hastiado optó por votar en contra de, y lo hicieron porque no creían ni en Carlos Julio Díaz, ni en Juan Carlos Castaño, ni en Álvaro Bohórquez.
Tras 4 años perdidos algunos tienen una sonrisa de oreja a oreja. Añoran unas nuevas elecciones. No hay derecho que quienes perdieron la alcaldía en las urnas la quieran ganar en las barandas judiciales. Al alcalde Juan Carlos Castaño los perdedores (o el perdedor) ya le clavaron una demanda. Si ésta prospera Mariquita será un infierno.
A pesar de que el alcalde Castaño ha salido a aclarar y a explicar su situación jurídica, sus enemigos políticos lo ven como un tramposo.
Virgulilla. Algunos están criticando que el alcalde Castaño ya empezó a rodearse mal. Lo dicen por algunas caras que llamó para el empalme. Si prometió cambio no le de miedo, rodéese de caras nuevas que no hayan pelechado de administraciones anteriores.

Corruptos y ladrones

Armando Moreno Sandoval

E
n Colombia el Estado se ha vuelto un botín. Es el instrumento enmarañado de un concurso de intereses particulares que adulteran el sentido de lo público. La política ya no es la solidaridad, sino la complicidad. La adhesión de la gente ya no es a un partido, a una bandera, a una ideología, ni siquiera a un caudillo o a un movimiento, sino a una componenda, transacción, cuyos beneficiarios son los que quieren asaltar el poder.
Estas ideas no son mías, fueron del político e intelectual conservador Álvaro Gómez Hurtado y están en la biografía: Álvaro. Su vida y su siglo de Juan Esteban Constaín.
La desgracia de los pueblos es que el día de las elecciones algunos electores votan por el maleante, por el corrupto, por el descompuesto, por el inepto.  Así no se puede. Para qué elecciones?

Ha sido tan grande la equivocación al votar que un ejercicio simple y llano es preguntarse qué hicieron quienes hace cuatro años, o más, recogieron votos vendiendo ilusiones, prometiendo el cielo y la tierra.

El próximo 31 de octubre se elegirá concejo y alcaldía.
Siguiendo a Álvaro Gómez Hurtado, en Mariquita, desde un tiempo para acá, y lo dice la gente, ha sido tanta la desfachatez y la sinvergüencería que, desde que se instauró el voto popular, lo único que ha pasado por el Edificio del Mangostino, ha sido puro matoneo al erario público. Embelecos de administraciones.
Vasta consultar las bases de datos de las entidades del gobierno para darnos cuenta que en Mariquita no existen calles decentes, sino trochas, cantinas, bullaranga, desidia, ruidos, basura, olores fétidos, chulos con hambre, gente sin esperanza que deambula por las calles como zombis. Un hospital público a medias e inconcluso donde el usuario y el empleado se hacen los de la vista gorda ante un servicio de muerte. En fin, un municipio que se caracteriza por pelear los últimos lugares en salud, educación, infraestructura vial y otras necesidades insatisfechas, amén de la corrupción.

La estulticia de la gente se ha vuelto tan extrema que han olvidado que en los últimos 25 años los excaldes, en su mayoría, han salido derechito para la cárcel. Algunos le maman gallo a la cárcel. Otros se hacen nombrar en las mismas instituciones del Estado para burlar la justicia. Otros están en un peregrinaje permanente en las salas de los juzgados y contralorías.

Ni hablar de los concejales, ni de los aspirantes. Pueda que se salve alguno. Mejor callar. La desfachatez es total. A un aspirante al concejo, le pregunté cuál era el candidato a la alcaldía de su corazón. Prefirió guardar un silencio parecido a la estupidez. Tembloroso y sudando dio a entender que no había con quién. Sintió pena.

Preguntar en qué ha cambiado Mariquita es como hacer un chiste macabro. Igual al chiste que dice que si uno dura una semana para ir a Mariquita encuentra que todo ha cambiado pero que, si regresa a los 4, 8 o 20 años o más, todo sigue igual.  La misma novela de siempre: trata de blancas, violaciones de todo tipo, narcotráfico, balaceras, ruidos, cantinazos, secuestro, sicariato, ladronismo y todas las plagas malditas que la tierra ha parido.

Volviendo a Álvaro Gómez Hurtado, los municipios seguirán por las mismas si el elector acolita al inútil y eligiendo a los mismos. Si se elige gente de baja calaña, maleantes, golfos, rufianes, trúhanes o mangantes, lo cierto es, que con esta clase de gente, será un atentado a la razón, a la civilidad, al decoro.

Si la podredumbre se elige, la política seguirá presa de los corruptos y ladrones de cuello blanco y perfumado. La herencia politiquera del pasado seguirá vivita. Sus clones, estarán ahí.

Agosto, 17 de 2019

Elecciones entre el cansancio y el hastío

Armando Moreno Sandoval

S
i hay algo que está generando cansancio, hastío, son las elecciones del próximo 27 de octubre. Aspirantes a alcaldes asesinados, independiente de su manera de pensar, empañan la democracia. Asquiento que suceda.

Otra cosa es el malestar que le genera los malos gobernantes a la democracia. En Mariquita, después de más de 12 mil votos por Alejandro Galindo en las pasadas elecciones, y el balance de estos cuatro años, ha llevado a la gente a no creer en la democracia como si los errores de los gobernantes fuesen de ella.

No obstante, pese al desgano frente a estas elecciones, no hay candidato a la alcaldía con un discurso populista que hubiese capitalizado el descontento de los electores.

Al elector le importa un rábano la democracia. No obstante, gústeles o no, el 27 de octubre con los votos que se depositen en las urnas tendrá que salir un ganador. ¿La pregunta es quién?

Ha escaso un mes de elegir nuevo alcalde, algunos me han dicho que qué pienso. Qué diga algo.

Solo puedo decir a quien lea los siguientes renglones que, de todos los candidatos para la alcaldía de Mariquita, solo tres de ellos los electores saben quiénes son. Los demás tendrán una votación pingue.

Uno de ellos, el que se llama Carlos Julio —más conocido como “Caremamita”—, y si es cierto que recogió más de 11 mil firmas, tenía la posibilidad de haber conformado una alternativa diferente. Pero su ausencia de liderazgo lo llevo a desperdiciar semejante oportunidad y a malgastar las miles de firmas. Tenía que haber armado chipa, pero para eso tenía que convencer a los candidatos cuasi desconocidos para que lo acompañaran en la aventura de llegar a la alcaldía con la promesa, sencilla, por cierto, de repartirse el pastel de la alcaldía. No lo intentó y a estas alturas de la campaña armar chipa parece demasiado tarde ya que todos quieren ser cabeza de león y no cola de ratón. Es posible que un milagro lo salve.

El otro candidato y que es conocido por persistir en ser alcalde es Juan Carlos Castaño. Contra él juega la mala leche de los electores de los otros candidatos. Desde elitista hasta cobrarle su condición de ser el yerno de un exalcalde por haber prologando el servicio de agua a Espumas, hasta decir que es asquiento porque le niega un beso a un leproso. O, aquella otra, que dice, que si saluda de mano a un pobre la limpia con desinfectante y pañuelo. Campaña que juega en su contra. Si no es capaz de romperle el espinazo a semejantes habladurías seguramente que llegar al despacho del Mangostino le va a quedar difícil. El tiempo juega en su contra, la pregunta es cómo.

El tercer candidato es Álvaro Bohórquez. Ladra casi que echado. El que mejor entiende la idiosincrasia popular. Malicia que no la tiene ni “Caremamita”, ni Juan Carlos Castaño. En su contra juega el de haber sido ya alcalde y los que no dejó contentos a su paso por la administración. Tiene a su favor una parte de electorado que se clasifica entre los estratos cero y tres. Que es la mayoría de la población. Como también que al populacho y a los analfabetas con títulos académicos que poco les importa sí hizo buena o mala administración. Su baja comprensión de la democracia no les da para entender esa cosa que se llama “poder”.

Alguien preguntó que si había candidatos malos o buenos. Le dije que no los había, puesto que cada quien con su almohada decide quién es bueno y quién es malo. La explicación es simple: las ideas están muertas y no hay quién las resucite.  El pesimismo por la ausencia de ideas es tal que el elector cree que gane quien gane, todo seguirá igual.

Septiembre 30/ 2019